jueves, 21 de diciembre de 2006

Ya estoy aquí

Ha costado un poco llegar... salí un poco tarde de casa, y la hora punta hizo que llegara al aeropuerto sólo 90 minutos antes de la hora de despegue. Y había una cola inmensa por algún tipo de problema. Tras los nervios iniciales, la cola se movió rápido. Pero cuando llegué al mostrador me dijeron que no tenía asiento asignado: me tocaba esperar a ver si al final me conseguían uno o no. Mi primera experiencia de overbooking. Al final sí que entré, y el resto del viaje no tuvo mayor interés. Oh, salvo el objeto por el que pitó el detector de metales en el aeropuerto:

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Hagamos una casa juntos

El otro día me echaron un panfleto en el buzón, uno de tantos (¡aquí los carteros además de cartas te echan publicidad!). Era de la Agencia del Refugiado de Naciones Unidas (en España, ACNUR). Tienen una campaña para recaudar fondos para los desplazados sudaneses de Darfur. Aquella gente, habiendo abandonado sus casas por miedo a la guerra, no tiene ni un trozo de plástico con el que resguardarse del sol, las tormentas de arena o las lluvias, y por eso están recaudando dinero.


Con CAN$43 (unos 28 euros), comprarán una cubierta de plástico reforzado para una familia. Con CAN$75 (unos 49 euros), una lona también para una familia. Con CAN$250 (164 euros), una tienda de emergencia con una cocina, como ésta:


Y hay muchas más cosas que podrán hacer con ese dinero: ayudas médicas, kits de supervivencia, mantas, pozos de agua potable...

Y aún más: si vais aquí veréis que se puede hacer una donación de CAN$525 (eso son 345 euros) con los que se puede comprar un kit para construir una estructura permanente: maderas, clavos, puertas, ventanas, herramientas (no he conseguido encontrar una foto de ese kit en internet, sólo tengo la que me echaron al buzón). Había quedado con Rana en donar cien dólares cada uno, pero se me ha ocurrido algo mejor. Os propongo esto: cuando me veáis en Madrid estos días, acordaos de darme algo de dinero para esta causa. Cuando vuelva, haré una donación con todo el dinero. Voy a ver, calculo yo, a unos 12 o 15 amigos en vacaciones, así que a poco que me deis, conseguiremos comprar ese kit para hacer una casa a una familia.

Con un mínimo esfuerzo, se puede hacer una diferencia. Pensad en una familia en el desierto, que gracias a nosotros pueda tener una casa estable donde refugiarse por tiempo indefinido hasta que su situación mejore. No sé a vosotros, pero a mí me parece demasiado fácil como para no hacerlo. ¡Nos vemos pronto!

martes, 19 de diciembre de 2006

Últimos agobios antes de vacaciones

He pasado unos días sin escribir porque el curso de matemáticas que estaba haciendo informalmente ha terminado con unos ejercicios para casa, a modo de examen, y el día de entrega fue ayer. Como se me juntó eso con corregir exámenes, he tenido que dejar los deberes para el finde, que me he pasado en el despacho (incluída casi una noche entera). La verdad es que no había ninguna necesidad, claro, porque ya he aprendido algunas cosas en el curso y la nota no me vale para nada, pero siempre está la cuestión del orgullo personal. Eso también lo he aprendido: ya me he probado a mí mismo varias veces que puedo hacer las cosas bien, así que menos tomarse cosas a pecho.

En cuanto al curso, han suspendido un 28%, pero en las otras dos clases de la misma asignatura han suspendido más o menos un 10%. No sé si es que los otros profesores han sido más generosos (el examen era el mismo y hemos hecho corrección común así que habrá sido con la nota de corte) o si es que realmente ellos enseñan mucho mejor que yo. O quizás son casualidades de la vida. En fin, enseñando también se aprende, en invierno lo haré mejor.

Mañana salgo para Madrid, así que la siguiente entrada será desde allí, a menos que me dé por escribir algo más mañana.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Fin de curso

Os miro mientras os esforzáis con la última prueba, con la barrera que os separa de un curso menos quizás, y de unas vacaciones más o menos merecidas, yo no sé qué os importa más. Por mi parte, veo un montón de gente tomándose en serio el reto sobre el papel, y me alegro por ello.

De alguna manera, hemos sido compañeros. Aunque yo fuera el que hablaba todo el tiempo, el que os decía qué hacer y cómo hacerlo, en realidad ha sido un pacto, un esfuerzo mutuo para conseguir el objetivo: que aprendáis, que aprobéis, que estéis satisfechos con el resultado o con vosotros mismos. Y lo espero, yo por mi parte lo estoy, aunque podía haber sacado mejor nota, creo yo.

Os pregunto al salir, espero que os haya ido bien, muchos sonreís, no era tan difícil. Saludos, felicitaciones para las fiestas, varios apretones de manos... cercanía humana que yo sí he sentido durante el curso, y creo que a pesar de los roles distintos, algunos también habréis sentido como yo. Un último momento de contacto, el agradecimiento borra la distinción entre alumnos y profesores.

Al día siguiente, trabajar las notas. Es difícil, cuesta tener el peso de decidir sobre el futuro de la gente a la que conoces un poco. Por un momento pienso en la dicotomía de tener el poder de aprobaros o no, al mismo tiempo sé que no voy a tomar la decisión de romper yo las reglas, aunque el sistema no sea bueno es mejor cambiarlo que eliminarlo. Mucha filosofía para unas cuantas notas. Veo las puntuaciones que los otros profesores han puesto en los primeros ejercicios, me rebelo o me alegro de la manera más infantil cuando veo quién de los míos ha conseguido unos puntos por aquí o ninguno por allá. Pues claro que son míos, ¿de quién si no van a ser? Más de cincuenta hijos de prestado en cuyas notas pensar.

La mayoría ya sabéis que aquí hay algo en juego pero no la vida ni el futuro, que de eso siempre hay mucho y viene en muchos formatos distintos. Algunos no lo tendréis tan claro, cómo no, yo tengo bastante culpa por vuestro suspenso o malas notas; hasta yo lo veo así un poco también. Inseguridades de profesor: ¿cómo habrán sido los estudiantes de las otras clases? ¿Enseñé a los míos suficientemente bien?

En poco tiempo habré acabado con esto, aunque seguramente me quedará todavía que ver a los que vengáis para juzgar la afrenta cometida contra vosotros. Después, cada uno por su lado, a repetir su propio ciclo.

Veo que ya hay sesenta alumnos en mi curso de invierno. Pulso en "ver fotos". Caras de ilusión y de hastío mezcladas, me asustáis un poco habiendo depositado vuestra confianza en mí... dos segundos después mi pequeña inseguridad se ha ido hasta la próxima vez, me visitará todavía algunas veces mas en el curso que comienza.

martes, 12 de diciembre de 2006

Tragar

Hoy he tenido la gastroscopia, la última prueba para mi estómago. No es nada del otro mundo, te miran a través de un tubo que baja por la garganta. Es un poco angustioso porque tienes que hacer el esfuerzo de tragar para que entre, pero no molesta mucho, sólo tienes que concentrarte en respirar (que se hace sin dificultad), y sólo son un par de minutos, es muy rápido. Además si estás nervioso te dan un sedante si quieres, yo preferí que no para no tener que esperar una hora después a que se pasara el efecto.

Otra experiencia médica al bote. A ver si acabo también con la otra tortura: mañana me tomo las últimas hierbas chinas, y luego a que me manden alguna otra cosa.